
Quisiera decir que tengo todas las respuestas concretas para un mundo de bombardeos constantes de inquietudes, dónde todos los días al abrir los ojos, siento como se van haciendo en raras formas perceptibles los sonidos que circundan por mis sueños e imaginación.
Son como pequeños delirios con los cuales haría apuestas de crayolas que solo saben dibujar a tres tonos, tres figuras, tres formas de saberse únicos con sus múltiples posibilidades de irse rellenando entre si, quisiera recrear aquellos paisajes que la memoria no sabe reconocer, aquellos que ni siquiera sepa distinguir entre su nostalgia melancólica de futuras promesas llenas de temores, angustias y sobre todo soledades.
Unos ojos que saben mentir con su cálido parpadeo, unos labios que saben dar besos sin sabor, unas manos que se hacen tímidas a la hora de palpar los sentidos más fugitivos de la piel, una nariz que se funde en el frío de la ciudad en las tardes de lluvias torrenciales que se hacen pasajeras con el paso de las cuadras que avanzan en sus estrechas calles pobladas de vendedores sin ilusiones.
Nuevas y viejas músicas desfilan ahora como empoderadas señoritas que no se apiadan en lo más mínimo de mi estado de sobriedad mental, quisiera detenerme por un segundo imposible ante la idea de no pensar o remitirme al instante concreto que esa música pertenece, o ¿perteneció?
Solo seria una simple cuestión de levantar la frente sin miedo a la ansiedad disuelta en las hojas que se untan de barro cuando caen, es mejor sostener la respiración y zambullirse lentamente mientras el presente retrocede con el tiempo hasta derretir el reloj.
Extraña sensación que se hace perceptible ante un público que no se preocupa por adivinar lo que esconden mis movimientos, solo un impávido testigo se hace tímido y huye de mis ojos repletos de sensaciones hambrientas de nuevos escenarios para hacerse vida, para aprender a nadar entre tus sueños sin ritmos constantes que no te enseñan a bailar.
Hay una lenta transformación, un nuevo aire entra por mis sentidos, aun no logro comprender cual es el rumbo que lleva implícito en sus mensajes, aun no logro conseguir no pertenecer a los instantes que me tocan, huir para alejarme un poco de lo cotidiano y simple, necesito aprender a descubrir los rumbos que son tangibles con las palabras y la imaginación.
Una señal de vida, una no conocida, una imperceptible de modo difuso, esta escondida entre sus palabras, su mirada y su espacio, la construcción de viejas cómplices ya no será suficiente a la hora de establecerme como conquistadora entre los territorios de la novedad.
Carolina Moreno.
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